
La inflación es preocupante. También lo es el que nuestras autoridades sigan culpando de esta situación a eventos externos, sin admitir que parte del problema es interno, en particular relacionado con una serie de reformas, una de ellas, la modernización del Estado . Asi mismo ,no deja de preocupar el maldito fenómeno de la presion de los grupos de poder por lograr beneficios especiales para sí, en desmedro del resto de la población.
La historia muestra que esta clase de prácticas se acrecienta cuando hay recursos potencialmente repartibles y los gobiernos no manejan bien las presiones. Por eso, pueden darse con más frecuencia en países ricos en recursos naturales que enfrentan un aumento importante en el precio de los mismos. En alguna literatura, este fenómeno se conoce como "la maldición de los recursos naturales". Un ejemplo importante de esto ha sido Venezuela, que en la década de 1960 era una economía con un ingreso per cápita no muy diferente del de varios países europeos. No obstante, con el aumento en la producción de petróleo y luego las fuertes alzas de su precio, ese país se fue desviando por una senda que cada vez tenía mayor relación con luchas por apropiarse de los recursos provenientes del petróleo y ponía menos énfasis en producir.
Lo que se conoce como "sociedades buscadoras de renta" es nefasto para el desarrollo, porque éstas introducen distorsiones a la economía que dañan el crecimiento de largo plazo y distraen recursos productivos hacia, precisamente, actividades buscadoras de renta.
Los recursos naturales, per se, no son una maldición; muy por el contrario, debieran ser una bendición De hecho, hay ejemplos de países ricos en ellos que los han aprovechado bien, determinando importantes aumentos en el nivel de vida de su población. Noruega es un ejemplo reciente. El punto no es tener o no recursos naturales, sino cómo enfrentar la presión de grupos de poder que quieren quedarse con los ingresos que éstos producen, sobre todo cuando su precio sube mucho. Para eso se requieren instituciones eficientes y gobiernos fuertes. Si se percibe debilidad en las autoridades, aumenta la rentabilidad esperada de dedicarse a buscar rentas, y luego crece esa actividad no socialmente productiva.
Los países latinoamericanos han caído con demasiada frecuencia en prácticas típicas de sociedades buscadoras de renta, y ésa ha sido una de las razones de por qué han ido perdiendo posiciones relativas en el concierto mundial.
El deber de la autoridad es rechazar las presiones de estos grupos y velar por el bien general del país. Ceder es tremendamente injusto con la mayoría de la población que no tiene acceso a estas prebendas y, además, implica hipotecar el desarrollo del país, en cuanto éste empieza a transformarse poco a poco en una sociedad buscadora de rentas, con las distorsiones que eso conlleva. Siempre existirán grupos de presión, pero instituciones sólidas y gobiernos con convicción son las mejores herramientas para que no tengan éxito, y eso se traduce en que su poder y su número se vayan reduciendo.
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